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Ateneo de Sanlúcar de Barrameda

Conferencia: 700 años del Belén en España

Conferencia: 700 años del Belén en España El Ateneo de Sanlúcar organizó el pasado 22 de diciembre una conferencia en la Biblioteca Municipal titulada: “700 años del Belén en España”, que estuvo a cargo de Dª Letezia Arbeteta Mira, historiadora de gran prestigio, que mantiene con nuestra ciudad desde hace mucho tiempo notables vínculos de amistad.

La conferencia, acompañada de numerosas imágenes, trató sobre el belén, también llamado Nacimiento o pesebre en América latina, que consiste en la representación del nacimiento de Jesús en Judea y otros episodios del ciclo de Navidad, mediante figuras móviles colocadas en un escenario que, normalmente, se arma y se desarma en la época de Navidad.

La costumbre es muy antigua y proviene de la veneración a las reliquias del pesebre de Jesús, traídas a Roma desde Belén , si bien las características de algunos personajes como los pastores, los magos o Herodes provienen de las representaciones teatrales navideñas. A esto se añade la presencia de los signos que señalan el cumplimiento de las profecías sobre el nacimiento del Mesías o salvador de los judíos (el buey, la mula, la estrella, etc.) , y las indicaciones derivadas de algunas visiones místicas.

El impulso definitivo del belén se dio a partir de 1223, tras un célebre milagro de San Francisco de Asís, y pronto las imágenes sustituyeron los personajes teatrales.

Aunque la investigación apenas ha comenzado, hay indicios de que en el siglo XIV ya se utilizaban en España imágenes móviles de formato mediano para representar algunas escenas navideñas, y los testimonios documentales más antiguos son del siglo XV y comienzos del XVI, en Valencia y Castilla, aunque existían algunos relicarios con figuras que no son propiamente belenes, como el de la catedral de Barcelona.

El llamado “Belén de Jesús”, de Palma de Mallorca, es el más antiguo de España, con figuras labradas hacia 1480, y se documenta en el siglo XVI, por lo también pudiera ser el más antiguo en uso de la Cristiandad. Sus autores son los Alamanno, familia que realizó varios de los primeros belenes en Nápoles, perteneciente por entonces a la Corona de Aragón.

El belén tradicional se parece muy poco al actual, pues es simbólico en vez de realista, tiene las figuras a distintas escalas, según su importancia, y dos planos, el celeste y el terrestre. Se acompañaba por aparatos diversos de iluminación, velas y candiles, y podía contener elementos que hoy resultan extraños como conchas y caracoles, animales salvajes, ermitaños, Adán y Eva, símbolos de la pasión, la cuna- catafalco, etc., todo ello de acuerdo con las ideas que se querían trasmitir, ideas que indicaban el comienzo de una nueva era, la de la Redención, y que Jesús Niño había nacido para morir por todos. Por ello, el belén recibía ofrendas y era el eje de una intensa vida espiritual, de canciones, danzas y representaciones. Grandes artistas labraron sus figuras a lo largo del tiempo, como Gregorio Fernández, la Roldana, Salzillo, Ginés, Esteve, Amadeu, etc.

En Andalucía aún pueden verse hermosas imágenes que sirvieron a los grandes belenes del barroco, cuya complejidad era enorme y se manifiesta en belenes fijos como el del coro alto del monasterio de Santa Paula, en Sevilla, similar a otros españoles, portugueses y de la América hispana.

Posteriormente, el mundo simbólico del belén tradicional fue olvidado, sustituyéndose por el belén costumbrista o pintoresco, cuya más conocida manifestación es el Napolitano de figuras de maniquí, propias del siglo XVIII, con algunos ejemplos traídos por los Borbones españoles, que no alcanzaron el favor popular. El propio “Belén del Príncipe” se realizó a medias entre escultores italianos y españoles, quienes preferían esculpir figuras completas.

En el siglo XIX se puso de moda el orientalismo, gracias a los viajeros románticos por Oriente Medio y Egipto, decantándose después por representaciones realistas, pero más árabes y beduinas que propias de la Judea del siglo I bajo la ocupación romana.

Hoy se ha extendido la elaboración de escenas fijas en cajones (los llamados dioramas), así como el belén de embocadura, mientras que en las casas pueden aún encontrarse belenes realizados con papel, corcho, vegetación del lugar y otras técnicas tradicionales.

Al día de hoy, esta antigua tradición europea sigue estando muy arraigada y acompaña siempre la época de Navidad.

M.R.
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